Córdoba es una ciudad milenaria, apasionante y profunda… Donde sus callejas, balcones y patios guardan increíbles leyendas.

sábado, 27 de agosto de 2016

Jiménez de Quesada el abogado cordobés que buscó el Dorado.








Siempre fue tenido por cosa digna de ánimo noble, defender la verdad cuando la mentira causa error o daño, aunque se atravesase particular amistad con los que se apartaron de ella...
                                         Jiménez de Quesada









Aquí nació Jiménez de Quesada
Colombia fue descubierta y fundada por dos cordobeses, Sebastián de Belalcázar, del que ya hablamos en este blog, y Gonzalo Jiménez de Quesada que fue el fundador de Bogotá.
D. Gonzalo era cordobés y no granadino, como se ha supuesto durante muchos años. Descendiente de una familia de judíos conversos asentada en Córdoba, dedicada a la fabricación de paños.
Fue el segundo hijo y primero de los varones de don Gonzalo Ximénez y de doña Isabel de Quesada.

Nieto por la línea paterna de Fernando González, linero de profesión que vivía en la calle Caño Quebrado y por la materna de Gonzalo Fernández de Chillón, tintorero, que vivía en una casa tinte situada en el Arrabal de los extramuros de la ciudad; frente a la puerta de Baeza en el ángulo que formaba en su bifurcación los caminos que conducían al Hospital de San Antón y a la Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta. Lo que más tarde sería construido sobre los solares de esas casas el Convento Madre de Dios.
De hecho existe una placa donde indica su nacimiento.

Su padre don Gonzalo Ximénez cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Salamanca, costeada por su suegro, según convenido en la escritura de capitulaciones matrimoniales, que se otorgó en Córdoba el día 4 de Octubre de 1496.

"Córdoba, 4 de octubre de 1496.

Prometimiento:
En Córdoba, cuatro días de octubre del dicho año otorgó Gonzalez de Chillón, hijo de Juan de Chillón, que Dios haya, vecino de Santiago y dijo: que por cuanto es tratado casamiento por palabras de presente, hacientes matrimonio, de Isabel Jiménez, su hija legítima y de María Fernández, su mujer, con Gonzálo Ximénes, estudiante, hijo de Fernando Gonzales, linero; por ende otorga, que si el dicho desposorio hubiere efecto en faz de Santa Iglesia, que se obliga de dar en casamiento al dicho Gonzálo Ximénes con la dicha su hija y para que sean dote y propio caudal de ella, sesenta mil maravedíes de la moneda.
En este dicho día otorgó el dicho Fernand González, linero, que si lo que Dios no quiera el dicho casamiento no hubiere efecto, de dar y pagar y tornar al dicho Gonzalo de Chillón los dichos diez mil maravedíes, y más los maravedíes que más hubiere recibido el dicho su hijo, de llano en llano, sin pleito ni otro alojamiento alguno, por cuanto él recibió los dichos diez mil maravedíes para el dicho su hijo, y con esta condición se los dio el dicho Gonzalo de Chillón y le ha de enviar los otros maravedíes a Salamanca; de los cuales dichos diez mil maravedíes se otorgó por contento y pagado a toda su voluntad. Y para lo así cumplir y pagar obligó a sí y a sus bienes, y renunció contar la paga y otorgó carta cumplida ejecutoria con todos renuncios bastantes y con poder a las justicias para ejecutar en él y en sus bienes si lo no cumpliere ni pagare, como dicho es. "

Archivo de Protocolos de Córdoba, oficio 14, tomo 30, cuaderno 9, folio 81v. Córdoba, 4 de octubre de 1496.

Por lo visto el acontecimiento nupcial se adelantó, quedando ambos cónyuges  en casa del padre de la novia teniendo que sustentó al matrimonio mientras que el nuevo marido tenía que desplazarse a Salamanca hasta que terminó el bachillerato de Leyes que finalizó en 1502.
Antes ya le habían nacido al menos tres de sus siete hijos: La hija mayor le pusieron Magdalena, la que se apellidó de Quesada, pues en aquellos tiempos podías elegir el apellido, contrajo matrimonio con el licenciado cordobés Luis de Berrio que también fue letrado, del Concejo de Córdoba en la Real Cancillería granadina, Gonzalo Jiménez de Quesada, nuestro conquistador, que nació en el año de 1499 en casa de su abuelo materno, al igual que su hermanos. Fue bautizado en la parroquia de Santiago, siendo el único de los hijos que estudió derecho como su padre en la Universidad de Salamanca.
Y Hernán Perez de Quesada, uno de los dos hermanos que acompañó a nuestro descubridor a las Indias.

El padre de nuestro descubridor, Don Gonzalo Ximénez, apenas terminado su bachillerato, se hizo de excelente clientela, tanto por su inteligencia y ciencia jurídica, como por su honradez que el Cabildo de Córdoba, a partir del 1504, ya le llamaba a consulta en todos los asuntos difíciles que se le ofrecían.
Mientras... La familia iba creciendo con más hijos:  Francisco Pérez de Quesada, otro hermano que luego acompañaría a Gonzalo a las Indias, Jerónimo Jiménez, del que nada se sabe, Melchor de Quesada, clérigo y Andrea de Quesada, esposa del coronel Fernando de Oruña que sirvió en el ejercito de Calos V en Italia.

Mientras le iban naciendo hijos, Gonzalo Ximénez iba prosperando, llegando a Teniente del Corregidor don Antonio de la Cueva y letrado del Juzgado de Términos, elegido en el Cabildo de 11 de Julio de 1516.
Con este motivo fueron frecuentes los viajes que hizo a diversos pueblos de la provincia, y uno a la Corte a mediados de 1518, para entender en la apelación que D. Alonso de Sotomayor, interpuso contra una de sus sentencias. A finales de 1519 cesó en este cargo y pasó entonces a Málaga con el cargo de Alcalde Mayor del Corregidor don Antonio de Bobadilla, que desempeñó hasta el día 18 de Febrero de 1522.

A principios del año 1524 trasladó su residencia a Granada, y el Concejo de Córdoba lo designó el día 16 de Febrero de 1533 como abogado para la defensa de los numerosos pleitos que sostenía contra particulares ante aquella Real Audiencia.
Uno de ellos fue el largo y ruidoso de los tintoreros de paños, en el que tuvo por contrincante a su propio hijo, Gonzalo Jiménez de Quesada, nuestro conquistador, que ya había terminado sus estudios en Salamanca como abogado, defensor de su tío materno Jerónimo de Soria y demás compañeros de oficio, que arruinó moral y materialmente a toda la familia de los Quesada.
Uno de los principales tintoreros, tío materno de nuestro conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada, D. Jerónimo de Soria, organizó una especie de sociedad con otros tintoreros para controlar el mercado, imponiendo sus precios a los tejedores.
Sin embargo, las intenciones eran subir precios y desmejorar calidades, a fin de obtener mayores ganancias. Parece que Juan Gómez de Castillejo, "socio industrial" de Jerónimo de Soria, fue el padre intelectual de la idea de usar otros tintes para teñir los paños, empleando calidades baratas que no correspondían a la fama mundial de los paños cordobeses.
De todo aquello resultó la ruina de los tejedores, que se vieron desplazados por ingleses y holandeses, y un largo pleito del Cabildo de Córdoba contra Jerónimo de Soria, de quien un regidor de la ciudad decía:

"Que ni con la cabeza podría pagar el daño que había ocasionado a la ciudad."

Este pleito trajo consigo la confiscación de los bienes de Jerónimo de Soria y los de Gonzalo Ximénez, el padre de nuestro descubridor ya que era fiador de su cuñado.

La ruina y el deshonor llegó a la familia, lo que motivó que nuestro descubridor tomaran la determinación de marcharse de la ciudad que lo vio nacer, instalándose en Granada donde ya se encontraba su padre y hermanos; y donde Jiménez de Quesada estuvo ejerciendo durante tres años, como abogado en la Real Audiencia de Granada.

El destino le abre un nuevo camino a Gonzalo cuando en 1535 es nombrado Teniente de Gobernador de la localidad de Santa Marta (Colombia) y se traslada a América junto con Pedro Fernández de Lugo.
En este viaje le siguieron dos de sus hermanos: Hernán Pérez de Quesada, quien lo acompañó como segundo al mando en la expedición del río Magdalena, y Francisco de Quesada, uno de los conquistadores de Quito que acompañaba al también cordobés Sebastián de Belalcázar.
Ya en aquellas tierras, recibe el cargo de Capitán General en la expedición que remontará el río Magdalena hasta llegar a Perú, junto a 600 hombres.
.
El 5 de abril de 1536 comienza el reconocimiento del río recorriendo cientos de kilómetros llamando a esas tierras "Nuevo Reino de Granada"
La grandes lluvias desbordó el río, lo que le obliga a él y a sus hombres a acampar durante largos meses, teniendo una revuelta de sus propios hombres cuando las provisiones empezaron a faltar...
La falta de comida hizo que algunos de sus hombres mataran a algunos caballos y Jiménez de Quesada sabía que sin ellos la expedición fracasaría, por consiguiente tuvo que castigar bajo la pena de muerte a todo aquel que matara a uno de los equinos, por suerte las lluvias terminaron, reiniciando la expedición.
La exploración fue dura en aquella selva, hasta que encuentran algunos indios que tenían unas piedras, para él maravillosa, que no eran otra cosa que sal gema, que los naturales utilizaban en vez de los de sal marina que venían de la costa. Sin duda pensó que eran procedentes del legendario "Dorado".
¡Creía estar en la pista! Abandonó la exploración del Magdalena y siguió la ruta de comercio de aquellas piedras.
En abril de 1537 llega al Valle de los Alcázares, donde residía el Zaque (cacique) llamado Quemuenchatocha, después de algunas escaramuzas el 20 de agosto de 1537, lo capturan apropiándose de un cuantioso botín, lo que le llevó a pensar que estaba en lo cierto y que había entrado en tierras a los que los indios llamaban Manoa " El Dorado".

El 6 de agosto de 1538 fundó la ciudad de Santa Fe de Bogotá, que iba a ser la capital del Nuevo Reino de Granada.
La ceremonia fue relatada así:

 “Quesada se apeó del caballo, arrancó algunas hierbas, dijo en alta voz que tornaba posesión formal de estas tierras para que fuesen dominio del Emperador Carlos I, en cuyo nombre fundaba la villa de Santafé de Bogotá. Luego desenvainó la espada, dio con ella tres cuchilladas en el suelo, montó a caballo y retó a singular combate a cualquiera que contradijese el acto de la fundación de la nueva villa que protestó sostener hasta con su vida, y ordenó que se extendiese instrumento público ante el Escribano del ejército”.

A comienzos de 1539 llegaron a Bogotá dos nuevas expediciones: La de Sebastián de Belalcázar, procedente del Perú, y la del alemán Nicolás Federmann, que había partido de Venezuela.
Los tres capitanes estuvieron a punto de entrar en conflicto, ya que alegaban que el territorio que había conquistado Jiménez de Quesada era dos territorios diferentes... Se enzarzaron en lucha interna por el poder de la zona.
Quesada, serenando los ánimos y como hombre de Derecho solicitó que se dirimieran sus diferencias ente la justicia de la Corte de España.
Jiménez de Quesada creyó sin ninguna duda que estaba tratando con hombres de honor... pronto se daría cuenta que la verdad se adapta para el beneficio de otros.
El viaje a Madrid de Quesada tuvo una demora y es que se entretuvo en Granada saludando a sus padres y antes que él e incluso antes de los otros dos capitanes, llegó a la Corte el hijo de Fernández de Lugo, que ansiaba la gobernación de Nuevo Reino de Granada.
Éste, jugaba una carta importantísima que jamás tendría don Gonzalo, ya que estaba casado con doña Beatriz de Moroña, hermana de María de Mendoza , mujer del Comendador Mayor de León , el todopoderoso Francisco de los Cobos, secretario del monarca, y que sin ninguna duda influyo para que a su "cuñado" le otorgara el Rey la gobernación de aquellas tierras, acusando a Jiménez de Quesada ante el Consejo de Indias por la muerte del Cacique indio y otras extralimitaciones, que sin ninguna duda habían cometido todos.
Así que cuando llegó el cordobés, no solamente no obtuvo recompensa sino que tuvo que pagar mil pesos de multa... A pesar de haber dado a su Rey la proeza de conquista más grande de su tiempo.
Como era de esperar Jiménez de Quesada presentó su requerimiento de ser gobernador, sin obtener éxito... Defraudado, sale de España para permanecer fuera del alcance de las autoridades que lo buscaban con Real Cédula de orden de captura expedida el 17 de febrero de 1542.
Se presume que estuvo por Francia e Italia. Regresa a España a mediados de 1545, al enterarse del fallecimiento de sus dos hermanos que murieron en el barco que los traía de nuevo a España.
Aparece en Granada en el mes de agosto, notificándose como hermano y heredero universal de Francisco Ximénez de Quesada y Hernán Pérez de Quesada.
Luego aparece en Toledo en noviembre, y posteriormente en Madrid en febrero de 1546.
Regresa a Cartagena de Indias en 1551 y luego a Santa Fe... Continuaría la búsqueda del mítico El Dorado, arruinándose en los diversos intentos, por lo que tiene que solicitar a la Audiencia ayuda por indigente.
Pasados ocho años recompensaron a Quesada con el nombramiento honorífico de Mariscal del Nuevo Reino de Granada, aunque jamás conseguiría un mando con jurisdicción sobre las tierras que había conquistado.

Todavía en 1574, con 68 años, se le encomienda la pacificación de los nativos río Gualí. Durante cuatro años resistiría la lepra, en 1577 se traslada a Mariquita, una tierra caliente que le aliviara su enfermedad.
En los últimos años escribió una serie de obras: "Compendio Historial", "Relación de la conquista del Nuevo Reino de Granada", "Ratos de Suesca" que se han extraviado, y "El Antijovio".
Murió el 16 de Febrero de 1579.
Sería enterrado en la Iglesia del Convento Franciscano de esta ciudad, en su epitafio se grabó:

"Expecto resurrectionem mortuorum" 

"Espero la resurrección de los muertos".

Sus restos se trasladaron a Bogotá en 1597, en cuya Catedral reposan actualmente.

Al no estar casado, ya que pidió lo eximieran de la obligatoriedad de casarse, alegando padecer de lepra y al no tener hijos, al menos reconocidos, nombró como su heredera a su sobrina María de Oruña.



Biografía: Academia Colombiana de Historia, Bogotá. Fundación de Santafé de Bogotá- Banco de la República, Colombia- Una gesta cordobesa de José de la Torre

jueves, 9 de junio de 2016

"Retablo del Amor" el cuadro de la discordia de Julio Romero de Torres


Julio Romero de Torres es el máximo exponente del simbolismo español, en sus representaciones existe una fuerte carga simbólica y en ellas nada es lo que parece. Fue expulsado de exposiciones, lo tacharon de arcaico y farsante, mientras que otros lo calificaban de genio; en definitiva, fue un pintor incomprendido por muchos y alabado por otros. Sin duda jugó una papel transgresor en su época.

Retablo de Amor 1910
Óleo y temple sobre lienzo
Medidas: 398,5 x 284 cm
Museo Nacional de Arte de Cataluña
Después de haber alcanzado en 1908, la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes con su obra "La musa gitana", Julio Romero de Torres no podía acudir con una obra de menor valor a la nueva Exposición de 1910.
Y por ello desde el estudio de la Plaza del Potro fueron embalados dirección Madrid cinco cuadros en los que el pintor había puesto su alma a través de sus pinceles: El retrato de "Ysolina Gallego de Zubiarre", "Nieves", "Pidiendo para la Virgen", "Ángeles y Fuensanta" y por supuesto "Retablo del Amor" obra transgresora que daría mucho que hablar en aquellos tiempos...
Estamos ante un retablo que es la más importante de las formas de expresión artística cristiana, compuesto por guardapolvos, calle, casa y sotabanco al igual que cualquier retablo eclesiástico que comportan multitud de escenas en que se narraba ciclos más o menos de la vida y milagros de Cristo, la Virgen o los apóstoles.
Julio Romero de Torres prescinde de esas figuras y escenas y pone en su lugar una alegoría modernista que pretende ofrecer todos los amores encarnados en una mujer.

Panel Central
En la parte superior de la calle central Romero de Torres coloca bajo un arco dos personajes femeninos, la mujer de la derecha aunque vestida y calzada tiene un absoluto poder de sensualidad, el pintor juega con la fase previa del desnudo que puede resultar más atrevida e insinuante que la acción misma de desnudarse, descubriendo un segundo ropaje como es la ropa interior y que muy escasamente había asomado en la pintura.
La pareja de mujeres son las únicas que no miran al espectador, el pintor juega con lo sagrado y lo profano, lo humano y lo divino. La joven  que se presenta de perfil,  mira a su compañera de una manera de ofrecimiento, se está ofreciendo a ella... Una hermosa joven posa de frente al espectador aunque su mirada la dirige hacía su compañera, está desnuda desnuda y descalza, cuyo cuerpo cubre apenas un mantón de color marfil, dejando al descubierto sus pechos y el inicio del pubis, sin recato se muestra muy segura de sí misma, de sus decisiones sexuales que no le producen el menor complejo de culpa.
En el centro de ambas un jarrón con azucenas, símbolo de la virginidad de María detrás la plaza de Capuchinos, tranquila, serena, silenciosa... No hay plaza en Córdoba con más connotación religiosa.

Sotobanco Central
En el sotobanco central inferior, representa a una mujer también desnuda, solo le adorna una flor roja muy simbólica para representar el amor y una bella mantilla negra. La mujer se encuentra recostada en una cheslong con rico ropaje de cama... Se podría decir que la joven parece una Venus, relacionada con el amor la belleza. Mira al espectador insinuante e incluso me atrevería a decir desafiante con una postura de ofrecimiento.
Al lado las tres manzanas, que nos recuerda la historia de la manzana dorada de la discordia; y que guardan relación con los personajes del fondo del cuadro, según la leyenda de la mitología griega, Zeus organizó un banquete para la boda de Peleo y Tetis, pero dejó fuera de la invitación a Eris, la diosa de la discordia, quien al ver que no estaba invitada dejó caer una manzana dorada, con la inscripción: "Para la más hermosa",  fueron tres las diosas las que reclamaron la manzana ofreciéndole promesas a Paris a quién  Zeus le había otorgado el poder de arbitro:
Hera le prometió poder y riquezas si se la daba a ella, Atenea le prometió salir victorioso de todos sus combates, sin embargo Afrodita le prometió el amor de la mujer más bella del mundo, Helena, que al abandonar a su marido provocó la guerra de Troya. Al fondo las tres diosas y Helena, totalmente dorada, ya que su nombre significa "Luz que brilla en la oscuridad".
.

Panel de la Derecha
A la casada la representa mirando al espectador, se podría decir que recatada envuelta en un mantón incluso cuando va vestida, la mujer perfecta, la perfecta casada, el ángel del hogar, la mujer que representa los valores tradicionales.
En su mano una rosa, que simboliza la perfección a ojos de todos. Y de nuevo los fondos simbólicos a base de personajes y edificios de Córdoba con otra leyenda bien distinta.
Dos mujeres con un cisne, evoca al famoso episodio de la mitología griega, la seducción de Leda por Zeus. Cuando caminaba Leda junto al río Eurotas, se le presentó el rey de los dioses, Zeus, transformado en cisne que fingiendo ser perseguido por un águila, se posó en ella. Esa misma noche Leda  tuvo relaciones con su esposo, la leyenda dice que puso dos huevos, ¡Esa es la historia mitológica! y de cada huevo nacieron dos hijos: dos de Zeus y dos de Tindáreo su marido y rey de Esparta. Por lo tanto también habla de la seducción de una persona casada, del adulterio que también es otra forma de amor.

Sotobanco Derecho
La beata, se encuentra frente al espectador, en su rostro no se demuestra nada de dulzura, más bien que es una mujer de firmes convicciones, sus labios son finos y la nariz se podría decir que aguileña.  La dama está ataviada de riguroso luto y mantilla negra, solo contrasta con el blanco roto de sus encajes en cuello y mangas del vestido. Destaca, el blanco impoluto de la flor de la novia, el azahar en su pecho, siempre asociada a la castidad, una virtud muy valorada en la religión.
Detrás de nuevo los fondos de Córdoba, esta vez es la plaza del Potro con la popular fuente que le da su nombre, donde una mujer pasa, es el pasar de la vida cotidiana.

Panel Izquierdo
La doncella enamorada, la novia, sus mejillas y labios son rosados, pero sin destacar excesivamente. Sus ojos son negros pero muy brillantes, suspendidos sobre una enigmática sonrisa. Sus gestos son suaves y delicados incluso cuando sujeta la carta de su enamorado. Esta vez al traje le acompaña una mantilla blanca, el color que simboliza la pureza.
Al fondo el enamorado, simboliza el amor deseado, pasea a caballo que es animal que sirve para el transporte y la guerra. En la mitología griega es Pegaso, el caballo alado, el que alzó el vuelo hacia el  Monte Helicón, donde vivían las nueve musas y en gratitud a éstas abrió un manantial, que inspira a los poetas.
Todos querían poseerlo, era bello y bello, pero no dejaba que nadie se arrimara a él, hasta que un día hasta la Diosa Atenea le regaló una bridas de oro a Belerofonte y lo domó.
Ese es el hombre para el pintor, el fuerte, el que tiene el poder hasta que llegan unas bridas de oro y es "domado" por la mujer, la doncella que espera.

Sotobanco Izquierdo
En este panel se puede ver a la religiosa que posa su mirada en el espectador interrumpiendo la lectura de su libro de oraciones con una mirada serena, noble y tranquila
En el babero o escapulario de su túnica se lee IHS es la abreviatura del nombre de Jesús, es el amor divino.
El fondo del cuadro presenta el convento de Santa Cruz de la orden de las Clarisas situado en la calle Agustín Moreno, esos dos arcos son inconfundibles.
Este convento tiene una historia curiosa ya que los patrono de este convento que fueron los Marqués de Escalonias edificó un palacete dentro para su retiro de dos de sus hijas... Más tarde se utilizó como casa de novicias.

La obra causó escándalo por varias razones, desde la forma de retablo sagrado para tratar un tema erótico con desnudos cargados de sensualidad, hasta la presencia de vello púbico prohibido en los desnudos academistas. El Retablo del amor que es sin duda una de las mejores obras de Romero de Torres y sirvió para que sus detractores organizaran una feroz ofensiva contra él; una solapada campaña moralizadora de mojigatería sirvió para asustar a un jurado y dejar al pintor sin recompensa ninguna...













Al hacerse pública tan gran injusticia, un gran grupo de intelectuales se hace eco de ella con un manifiesto dirigido al pueblo y al entonces ministro de instrucción Pública Burell, publicado en el Heraldo de Madrid que decía así:
"Señor director del Heraldo:
Querido amigo y señor nuestro, rogamos a usted que tenga la amabilidad de insertar en la sección de Arte la propuesta que sigue.
Siguiendo el ejemplo de un desinteresado y redentor grupo de intelectuales, que en varias ocasiones difíciles han intervenido en los negocios públicos, cuando estos negocios públicos se han llevado harto privadamente; procurando además el arraigo en nuestro país de tan saludable costumbre de protestar a la luz del sol; en nombre, no sólo de la vida artística sino de la cultura y de la pureza, los que suscriben ninguno de los cuales figura como expositor en el actual certamen de Bellas Artes, protestan contra el fallo y reparto de premios hecho ayer por el Jurado de Pintura que formaron los señores Ferrant, Gessa, Bellver, Simonet, Martinez Cabells y Ruiz Hernández-Nájera.
Los vanos y arbitrarios juicios oficiales suelen servir de guía y recomendación a la masa indiferente del público. Sería doloroso, más que nunca, que también ahora las muchedumbres siguiesen crédulos el gusto y la moda que pretende imponer el referido jurado. (....)
(...) No queremos hablar de compadrazgos, forzosas gratitudes, intereses creados y otras mezquindades. Queremos confiar con toda nobleza en que se trata de un error lamentable (...)
(...) Rogamos al señor Ministro de Instrucción pública que ordene una inspección o una revisión de las propuestas respecto a la calidad de las obras preferidas y las menospreciadas
Madrid 15 de octubre de 1910
Firman: Jacinto Benavente, Benito Pérez Galdoz, Azorin, Amadeo Vives, Augusto Barcia, Luis Bello, Juan Pujol, Pio Baroja, Fantasio, Miguel Angel Ródenas, G. Martinez Sierra, Federico García Sanchiz, Javier Bueno, Aullo, Tobar, Nilo Fabra, Andrés Ovejero, Emilio Carrere, Fernando Fortun, Julio Milego, Julio Antonio, Rafael Sánchez de Ocaña, Cristobal de Castro, Antonio Flórez, Antonio Palomero, J. López Pinillos (Parmeno), Leopoldo Alas, Ricardo Baroja...

La controversia llegó incluso al Congreso de los diputados, donde Joaquín Salvatella preguntó al Ministro de Instrucción Pública sobre lo ocurrido y denunció las irregularidades existentes en la Exposición Nacional y en la concesión de los premios. En los periódicos  se derrochó la tinta clamando contra un jurado estúpido que además de hacer figurar como "fuera de concurso" por haber llegado tarde a la exposición un bello lienzo de Nieto a pesar de estar colgado en un lugar preferente, cometió la sandez de replicar a los denunciantes de su lamentable actuación respecto a Romero de Torres:

"La obra de Julio Romero de Torres no responden ni a las escuelas de su país, ni al ambiente de la tierra donde trabaja, ni a su temperamento, ni tan siquiera a la visión del paisaje, de las figuras y de las cosas..."

Mientras en un bando se ensañaban con Julio Romero llamándole arcaico por sus desnudos; el otro bando, la gran mayoría,  silbaban a Manuel Ramírez  Ibañez y Carlos Vázquez con sus obras "Antes de clase" y "Torero herido" de escaso valor artístico y  premiados en aquella Exposición.
Mientras, los telegramas al Ministerio con sus disconformidad contra el Jurado. A tal punto llegó el alboroto, que el Tribunal de la exposición se vio "forzado" por la injusticia que realmente había cometido, a proponer a Julio Romero de Torres para que se le concediera una condecoración, a pesar de haberle negado unas horas antes.
En cuanto tal absurdo llegó a oídos del pintor, éste escribe a su amigo Cristobal de Castro una carta que decía:
"Mi querido amigo y paisano:
Al día siguiente de haber hecho público el jurado de la Exposición de Bellas Artes  un fallo en donde a mi favor no había ni un solo voto, veo con estupor que el mismo jurado me propone por unanimidad para una condecoración de primera categoría.
Como no quiero dirigirme, ni aún oficialmente, al señor Ferrant y colegas, le agradeceré que usted haga constar públicamente que yo renuncio a tal distinción.
Mil gracias de su amigo y paisano Julio Romero de Torres"

En otro manifiesto-solicitud dirigido al ministro de instrucción Pública, el 25 de Octubre de 1910, y esta vez los mismos intelectuales pedían al Ministro se decretara la adquisición por el Estado de un cuadro del pintor para desagraviarlo.

"Excelentísimo Ministro de Instrucción Pública:
Los firmante, artistas, escritores y devotos de la cultura patria y su esplendor, entendiendo que algunos de los cuadros presentados a la exposición de Bellas Artes por D. Julio Romero de Torres, merecen por su espíritu y belleza un galardón excepcional, creyendo que el fin más noble del Estado es alentar y estimular a los artistas.
Suplican a V. E. que decrete la adquisición de este ministerio un cuadro de los representados por el señor Romero de Torres.
Gracias que confiadamente esperan del notorio fervor artístico de V. E.
Benito Perez Galdós, José Villegas, Jacinto Benavente, Dario Regollos, Amadeo Vives, Augusto Barcia, Luis Bello, Juan Pujol, Pio Baroja, Fantasio, Miguel Angel Ródenas, G. Martinez Sierra, Federico García Sanchiz, Javier Bueno, Aullo, Tobar, Nilo Fabra, Andrés Ovejero, Emilio Carrere, Fernando Fortun, Julio Milego, Julio Antonio, Rafael Sánchez de Ocaña, Cristobal de Castro, Antonio Flórez, Antonio Palomero, J. López Pinillos (Parmeno), Darío de Regollos, José Villegas, Anselmo Miguel Nieto, José Rocamora, Manuel Linares Rivas, N. Alcalá Zamora, Valentín de Zubiaurre, Luis Morote, Ricardo Baroja,  A. Aura Boronat, Enrique de Mesa, Rafael Lasso de la Vega, L. Puiggener, José Ortells, Rafael de Ureña, Mario Mendez Bejarano, Martín de Rosales, José Juan Cadenas, Ricardo J. Catarineu, Ángel Vivanco, José Moya del Pino, Sinesio Delgado, Luis de Terán, Rafael de Penagos, J. López Silva, Francisco de Taramona, Javier Ruíz Almansa, F. Villaespesa, Ángel Vegue y Coldoni, Javier Cabezas, Vicente Almela, J.Marín y Bagües, F. Díaz canedo, Leopoldo Alas, M. Delgado Barreto, Cipriano de Rivas y Cherif, Enrique Lorenzo, Rafael Morayta, Rafel Cansinos Assens, F. Gómez Hidalgo, Fernando Durán, M. Romero Navarro, Eduardo Caras, Alejandro Pizarroso, Antonio Casero, Fernando Gillis, Javier de Urbina, Mariano Alarcón, Miguel Ángel del Pino Garda, J. Romero, R. Pamplorrat, Carlos Arniches, Miguel España, Salvador Bartolozzi, Vicente Lleó, Julio Pellicer, Juan de Castro, Rafael Enriquez, F. Martín Estala, Gonzalo de Quirós, Leopoldo Diaz Vallés, Luis Doreste, Francisco Benitez Mellado, A. de Mugurusa, Juan M. Mata, Manuel Arana, Antonio López Monis, J. Ruiz de Obregón, Antonio María Viérgol, Francisco Ruiz Santaella, Enrique García Álvarez, E. Asensi, Luis Conde de Salazar, Ramón Asencio Más, Jose María de Otaola, José Perez Perez, Luis Foglietti, Joaquin Álvarez Pastor, J. de la Muela, J. Delago Barreto, Victorino Macho, Fernando O. de Urbina, J. Marchancores, Emilio Cánovas, E. Corrochano Ortega, J. Prieto del Río, Carlos Calamita."


La iniciativa tuvo éxito y el gobierno compró un retrato de Isolina Gallego de Zubiaurre, obra expuesta en Madrid ese mismo año y que después enviaría a Valladolid D. Santiago Alba para hacerle figurar en la sala Capitular de aquella ciudad y que ahora se encuentra en el Museo de Julio Romero de Torres en deposito del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia.
Además el gobierno concedió la Encomienda de Número de la Orden Civil de Alfonso XII, nombrándole además inspector de la delegación y comisaria regia de la Exposición Internacional de Arte de Roma.
En Córdoba se inició  por parte de la Asociación de la Prensa una suscripción popular por comprarle un cuadro por suscripción popular, denotando una verdadera admiración por su ilustre hijo.



















 El cuadro adquirido por Córdoba fue "Ángeles y Fuensanta" y se le organizó una entrada triunfal en la ciudad donde lo vio nacer.

Viendo todo el revuelo causado por la obra, Valle-Inclán trató de convencer a Romero de Torres para que lo enviase a Barcelona. El escritor, conocedor de las tendencias imperantes en Cataluña, estaba seguro de que allí sí triunfaría y consiguió su propósito.
En las navidades de 1910 se iniciaron los trámites para el envío y, entre el 23 de abril y el 15 de julio de 1911, fue expuesto en el Palacio de Bellas Artes dentro de la VI Exposición Internacional de Arte causando sensación y obteniendo un gran éxito de crítica y de público.
No sólo consiguió ganar una primera medalla sino que el Ayuntamiento de Barcelona, cumpliendo el reglamento establecido, adquirió la obra por 8.000 pesetas.
Romero de Torres se desplazó a Barcelona para recibir unos honores que la Exposición nacional de Madrid le había negado un año antes.
Se programaron diversos actos entre los que destacan el homenaje del Ateneo el 11 de julio de 1911, en el que actuó el crítico Manuel Rodríguez Codolà como presentador. El 22 de julio se celebró un banquete en el Continental, sufragado por suscripción popular tras una intensa campaña promovida por la Sala Parés y el Fayans Català, del que la prensa de la época se hizo eco:

(...) Anoche se celebró en el Continental el banquete organizado en honor del eminente pintor cordobés don Julio Romero de Torres (...) recibió pruebas de simpatía y alta consideración de todos los presentes (...)


Nadie a estas altura puede decir que Julio Romero de Torres no despertó discrepancias extremas, rechazado por unos y desagraviado y compensado por otros.

Biografía: Julio Romero de Torres. El pintor de la pena negra- Estudios sobre literatura y pintura 1849-1936- El simbolismo- El Noroeste Año XV Número 5445 - 15 de octubre de 1910- El defensor de Córdoba diario católico Año XII Número 3401 - 3 de diciembre 1910- Gedeón semanario satírico Año XVI Número 775 - 1910 octubre 2- La Correspondencia de España diario universal de noticias 24- 10- 1910- Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos Octubre- 1910 

lunes, 2 de mayo de 2016

Primera etapa de la obra de Julio Romero de Torres. (Con cuadros inéditos)

Julio Romero de Torres unió las influencias del modernismo y el simbolismo. Durante su primera etapa comenzó a cultivar una pintura de paleta muy luminosa y técnica suelta, donde se manifiesta su preocupación por el color.

Mira que  bonita era -1895
Óleo sobre lienzo 148 x 213 cm
Museo Reina Sofia en depósito
Museo Julio Romero de Torres
Con "Mira que bonita era" se da a conocer oficialmente el pintor en la Exposición nacional de 1895 donde obtiene una mención honorifica. la escena de este cuadro es de una gran sencillez y una gran influencia realista.
Conciencia Tranquila - 1897
Óleo sobre lienzo 310 x 222 cm
Museo de Bellas Artes de Asturias
en depósito en M. Reina Sofia
En torno a 1900 su pincel alcanza uno de los momentos de más intenso luminismo de toda su producción. Durante lo que se considera la primera etapa de su producción cultivó una pintura de carácter luminista vinculada a la estética de raíz impresionista.

Mujer en la Huerta con pozo - 1900
Óleo sobre lienzo 50 x 68 cm
Colección Privada
En su obra se hacen presentes los elementos habituales de este periodo como son la luz, el color, el estudio detallado de la figura femenina y la vegetación.

Feria de Córdoba 1899-1900
Óleo sobre tabla 72 x 48 cm
Museo Carmen Thyssen Málaga
Aquí D. Julio Romero de Torres centra parte de la composición en dos mujeres bailando bajo la estructura de hierro de la antigua caseta Municipal en el antiguo recinto Ferial situado en el paseo de la Victoria de Córdoba cerrando al fondo con un verde horizonte.
Se puede apreciar que la luz y el color es lo fundamental en la obra en esta etapa del pintor, como el rojo de la blusa de la mujer sentada en la silla situada en el primer termino o las diferentes tonalidades de azules que aparecen en el cuadro.

La siesta 1900
Óleo y Temple sobre lienzo
Medidas: 63 x 42 cm
Colección privada
Pereza Andaluza - 1900
Óleo sobre tabla
Medidas: 72,80 x 47,80 cm
Museo de Bellas Artes de Córdoba

























En los comienzos de su pintura, es la representación del típico patio andaluz. Temática que van a utilizar muchos pintores. En ambas obras podemos ver como juega con los verdes y son de un estilo claramente modernista, realista y costumbrista, moviéndose entre el Simbolismo y el Iluminismo sorollista visto desde una óptica local, bien reflejada en ésta donde se ve el jardín de la vivienda familiar y que tiene a su mujer como protagonista.
"La siesta" con una potente sombrilla roja en el suelo y como primer plano da paso a una mujer dormitando en una mecedora, con un vestido blanco donde se aprecia hasta los bordados y conectando con el jardín lleno de flores y colorido.

Mujer asomada a la puerta del jardín - 1902
Óleo sobre lienzo 73,5 x 48 cm
Colección privada
El siglo XIX termina con una gran crisis en el país, tras el desastre del 98 y la pérdida de las últimas colonias americanas y asiáticas. La injusticia social produjo en España una reacción en las clases más afectadas y en los grupos de intelectuales y artistas, que llevaron a sus plumas y pinceles respectivamente, temas referidos como denuncia social de una situación conflictiva. La miseria humana y sus contrastes fue pronto recogida por el joven artista.

Horas de Angustia -1900
Óleo y Temple sobre Lienzo
Medidas: 166 x 95cm
Museo Julio Romero de Córdoba

Horas de Angustia es un lienzo con un gran contenido social. La escena representa el dolor de una mujer ante el humilde lecho de su marido enfermo.
La luz de la obra producida por un velón ante la mujer se une a los destellos de los primeros rayos de luz que entra por la ventana.
Su pincelada impresionista pero que te hace centrarte en la mirada de esa mujer, una mirada triste sentada con la cara entre las manos esperando el desenlace.
Mal de Amores 1904 - 1905
Óleo sobre Lienzo
Medidas: 200 x 143 cm
Museo de Bellas Artes de Córdoba
Aunque ya había ganado varios premios es con Mal de Amores con la que empieza a ser reconocido.
Tres figuras femeninas, una niña, una anciana y una joven, simbolizando la etapa de la mujer.
Donde coloca a la mujer en primer plano, con un segundo plano donde la mujer mayor observa mientras que la niña duerme y el fondo donde la luminosidad sobresale a las figuras, con un soberbio tratamiento de claroscuros sobre un fondo del jardín, que no es otro que el jardín de su propia casa, lo que hoy es el Museo de Bellas Artes. Creando además un ambiente psicológico, estamos hablando de simbología, como en la mayoría de sus pinturas; símbolo que se refleja en la expresividad del rostro de las dos mujeres.

En 1.904 obtiene la tercera medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes por su cuadro “Rosarillo” que le proporciona una tercera medalla y el elogio de los maestros. Una obra luminista de pincelada impresionista enmarcada dentro de la tendencia del momento.

Rosarillo - 1904
Colección Privada
Y de nuevo ese juego de luces, la chica en el umbral  y esa luz que entra de un bellos patio que trasluce  su falda dejando entrever las piernas de la joven.

A la amiga  1900-1905
Museo de Bellas Artes de Asturias
Colección Pedro Masaveu
Esperando - 1905
Óleo sobre lienzo 166,5 x 98 cm
Abadía de Monserrat

























En el cuadro "A la Amiga" La criada de servir lleva a dos niños a la escuela, es la única que mira al espectador transmitiendo una mezcla de ternura y pena que tiene en la mirada, el pequeño que va delante de ella se entretiene mirando algo que tiene entre sus manos, el más pequeño lo lleva la criada en brazos, al fondo se ve el jardín con los colores de otoño.
"Esperando" es muy parecida a la anterior; preciosa composición aunque aún no estamos ante la iconografía definitiva de Julio Romero de Torres, pero ya nos encontramos la fuerza de la mirada que hizo famosos sus cuadros.
El pintor ya va creando su propio estilo uniendo el simbolismo, el modernismo y la nueva visión del tratamiento del color y de la luz.


Ojeando periódicos de época he encontrado varios artículos hablando de Julio Romero de Torres en las que venían fotografías de cuadros que no están ni siquiera catalogados.
Uno de esos artículos pertenece a La ilustración artística, periódico semanal de literatura, Artes y Ciencias, fechado en Agosto de 1907.
Hablaba del cuadro "Rosarillo" "A la amiga" junto con estas estas fotografías de cuadros de Julio Romero de Torres inéditos para nosotros, ¡Si os digo la verdad, se me aceleró el corazón!Ya que de la primera etapa de su obra hay pocos cuadros conocidos.
Y dice así:
"Lector mira los cuadros, mal reproducidos por este fotógrafo. En ellos observaras que no se abusa de la composición detallista que estorbaría por falsa y vulgar. Sólo se ve en estos lienzos  dos o tres figuras de mujeres y niños, la ternura que deben cantar los poetas aquí una madre con su hijo quizás enfermo del mismo mal incurable de otro lienzo, un infante acostado en la camita blanca y pobre. (...)
(...) Dibuja sus figuras el artista como un profundo maestro que se sabe al dedillo su arte y así por una senda donde la originalidad y la verdadera poesía van unidas como hermana gemela contemplamos al pintor Julio Romero de Torres.
¿Llegará al límite de sus ilusiones? ¿Se mantendrán años y años sus hoy admirados lienzos en gloriosos Museos para gloria de nuestro Arte. Hoy solo podemos decir que este depurado pintor ya dueño de la más elevadas recompensas y medallas merece las más altas"
                                                                        (Firmado por Manuel Carretero)

Se habla también sobre la exposición del Circulo de Bellas Artes de Madrid, donde Julio Romero de Torres, según el articulo,  presentó dos retratos pequeños titulado "Carmen" y "Soledad", que tampoco conocemos, y que fueron adquiridas inmediatamente por la Marquesa de Esquilache.                                                                                                     


Y estas son las fotografías de los cuadros realizados, aunque desgraciadamente no sabemos nada más de ellos:
La Merendilla
No se sabe medidas
Se desconoce paradero
Este cuadro pertenecería a la misma serie de "A la Amiga" y " Esperando" los niños con babi son muy parecidos a los niños de esos cuadros.

Flor de Estufa
No se sabe medidas
Se desconoce paradero

El significado de "Flor de Estufa" es una persona delicada y enfermiza. Aquí se ve perfectamente un pequeño en una cama blanca, enfermo. En aquel tiempo existía un gran indice de mortalidad infantil.


Aurora roja
No se sabe medidas
Se desconoce paradero

Este cuadro coincide en el  título igual que el libro de Pío Baroja publicado en 1905.
El libro trata del anarquismo y sus ramificaciones en España. Ambos se conocían de las tertulias de Madrid y posiblemente lo hizo en su honor porque sería mucha la casualidad de que tanto el cuadro como la novela fueran titulados igual.
Si este artículo es de 1907, estos cuadros tuvieron que ser pintados en la misma época que los anteriores mostrados.
Llegaremos un día a poder disfrutarlos o tal vez han sido destruidos o estarán en manos de colecciones privada... Prefiero lo último, sin ninguna duda.



Biografía: La ilustración artística, periódico semanal de literatura, Artes y Ciencias, fechado en Agosto de 1907- 

miércoles, 13 de abril de 2016

El Cristo de Los Faroles


Cristo de los Faroles



Cuando anochece en la plaza
 Y amanecen los faroles
para rezar ante el Cristo
llega pasito a paso 
la mujer de mis amores (...)  
      
(...) El Cristo de los Faroles
es mi luz y mi consuelo
y cuando tengo una pena
alzo los ojos al cielo
 y mi pena se serena 




Capuchinos es el nombre que recibe la Plaza por haber pertenecido al conjunto conventual de los frailes de este mismo nombre, rectángulo empedrado con paredes encaladas, austera, de gran sencillez y tranquilidad que reconforta a todo aquel que la ve y que detiene tus pasos a la altura de una escultura tallada en piedra... Un Cristo Crucificado de mármol blanco y de menor tamaño que el natural, presentándose con 4 clavos, corona de espinas y potencias labradas en metal.

Base del Cristo donde 
se ve tallado el Miserere
El Cristo se encuentra clavado en una cruz de piedra azul, en cuyo pedestal está grabado el salmo Miserere.
Atribuida por muchos al escultor Alonso Gómez de Sandoval y otros en cambio, creen que fue una obra del cantero Juan Navarro León.
El título, SANTÍSIMO CRISTO DE LOS DESAGRAVIOS Y LA MISERICORDIA. ¡Su nombre de pila! CRISTO DE LOS FAROLES

Más de tres décadas se tiraron entendidos y profanos en determinar como debíamos llamar al Cristo...
Unos que si se llamaba Cristo de los Capuchinos ya que es las reminiscencias de un Vía Crucis que los mismos Capuchinos hicieron con ayuda de las limosnas de los Marqueses de Ariza y otros devotos, en las paredes del huerto del Convento, colocando en medio un crucifijo de piedra allá por el año 1794.
Su argumento, además con razón, era que junto a dicho monumento, en la pared que daba paso a la huerta del convento, lo que ahora es una ventana, se observa una pequeña lápida octogonal en la que se recogen las indulgencias que concede el Cristo y la fecha de su ubicación en dicha plaza.
En ella se puede observar la siguiente inscripción:



"Todos los fieles que rezaren devotamente un credo delante de esta sagrada imagen del SSmo Christo de los Desagravios y Misericordias ganan trecientos setenta días de indulgencia, concedidos por diferentes prelados. Año 1794."


Otros apostillaban, que el Cristo es el de los Dolores porque todos los cordobeses llamaban a la plaza de este modo por encontrarse allí la Señora de Córdoba, la Virgen de los Dolores; a lo que otros rebatían que eso era disculpable solo para los forasteros  y que cualquier cordobés debe saber que la plaza es de los "Capuchinos"... Salían y salían artículos en la prensa y cartas al director cada uno dando su opinión sobre como llamar al pobre Crucificado.
Hasta que Fray Faustino de Sanlucar, Franciscano Capuchino, tuvo que escribir una carta al director del Diario de Córdoba para poner paz en como llamar al Cristo, en ella entre otras cosas dice:
"(...) Que la instalación del Santísimo Cristo en la plaza fue en el año 1794 por los religiosos Capuchinos y la Virgen de los Dolores, tan querida por los cordobeses, no guarda ninguna relación con el Cristo que en realidad se llama Santísimo Cristo de los Desagravios y Misericordia, y que el pueblo al llamarlo de los Faroles no comete ninguna torpeza ni está mal llamarlo así porque en realidad es el único Cristo de Córdoba entre faroles.(...) " Así que de esta manera, el padre Capuchino, resolvió y dio la absolución a los cordobeses para llamarlo Cristo de los Faroles y ahí se terminó la controversia.

El Cristo de los Faroles sin verja
El actual aspecto del Cristo de los Faroles tiene su origen en "la verja de la discordia" que se levantó en 1924, y que fue construida en los talleres de Antonio Martínez, artífice consumado que también tenía el proyecto del enverjado del jardín del Gran Capitán cuando aún no estaba en la plaza de las Tendillas.
Aunque el Cristo por aquel entonces si se encontraba iluminado por ocho faroles de aceite, como se puede apreciar en la imagen, cuyo mantenimiento corría por cuenta de un devoto anónimo que tras varios años costeando todos los gastos, entendió que la imagen debía ser protegida por una verja.
El rumor de que iba a ser colocada una verja al Cristo, se extendió por la Ciudad como la pólvora, trayendo larga cola de discusiones por la nueva innovación...
Algunos estaban totalmente de acuerdo con la idea, otros en cambio parecía como si los hierros lo fueran a llevar clavados en su propia carne, aunque la cosa no iba mal hasta que una mañana la verja amaneció puesta, con premeditación, nocturnidad y alevosía, un atentado para muchos, sin más trámites que la voluntad generosa de quien se la ofreció al Cristo.

Dice: "El Cristo de los Dolores tal y como ha quedado después de colocar al verja que le rodea, cuya reforma tanto se viene discutiendo estos días. (Periódico La Voz - 9 de marzo de 1924)
¡El caldo de cultivo ya estaba instalado en la ciudad y la polémica estaba servida!
Hubo de todo y para todos los gustos, de la sensatez inicial que existió en un principio, se convirtió en fueras de tono, resbalando hacia la acritud, el enfado y como no, la ironía.
Los cordobeses se enredaron entre, por, si, sobre y tras la verja despachándose a placer y ya embalados, nadie quería dar marcha atrás.
Se habló de la belleza, de las costumbres, de la tradición e incluso de la leyenda... Para llegar a pedirse por algunos detractores más furiosos que la verja se arrancara de cuajo devolviéndose a su donante para que adornara con ella el pozo de su casa.
Otros juzgaban el hecho de "Colocación delictiva" y que era un "Mamarracho"...
Ya solo faltó que hablara el Cristo de los Faroles, para rogar a todos, verjitas y antiverjitas que los dejaran en paz.
Se llevó el pleito a la Comisión de Monumentos y estuvo en un tris que interviniera y fallase, aunque se limitó a dar su opinión a través de la prensa echándole la "pelota" al Ayuntamiento de la Ciudad.
Con lo que la respuesta por parte de la Comisión de Monumentos de Córdoba genera una segunda riada de opiniones publicado igualmente en La Voz, con lo que el barullo se prolongó mucho más, ninguno de los dos bandos estaba dispuesto a transigir...
Los artículos, columnas y comentarios en prensa local eran a diarios desde el día que se rumoreó a su instalación hasta bien pasados unos meses... 

El Diario de Córdoba, donde Ricardo de Montis publica el 4 de marzo de 1924 la siguiente columna:
El Cristo de los Dolores.
La plaza de Capuchinos, ese típico rincón de Córdoba donde se unen en estrecho abrazo la tradición y la fe, el arte y la poesía, cuenta desde hace pocos días con un nuevo e importante elemento decorativo(...)  (....)  El Cristo de piedra que se levanta majestuoso en su centro ha sido rodeado de una verja de hierro, bonita, que no desentona del lugar donde se halla, costeada por una persona devota y amante de la Córdoba antigua, que modestamente oculta su nombre.
Alumbran al Cristo mencionado ocho faroles alimentados por aceite que armonizan perfectamente con el monumento, pero acaso convendría sustituirles sus luces actuales por otras eléctricas de forma e intensidad convenientes para que no desentonasen.
Así no habrá necesidad de colocar escaleras de mano para encenderlas que pueden deteriorar las columnas y los postes de los faroles y se evitaría que el aceite de éstos manchase el poético recinto del Cristo de la plaza de los Dolores.
A la vez se debería limpiar la imagen cuidadosamente, sin que perdiera el sello inconfundible que el tiempo estampa en todas las cosas.
Así se completaría la mejora realizada por una persona modesta, amiga de todo lo tradicional y típico de nuestra ciudad, realzándose los encantos de una plaza de belleza incomparable, que evoca en la mente los recuerdos del pasado, aviva en el corazón los sentimientos religiosos y exalta la fantasía del poeta.
R. de M.

Diario de Córdoba 8 de Marzo de 1924 publica el siguiente artículo:
Al Cristo de los Dolores
"A propósito del artículo que con este mismo título publicamos en el Diario de Córdoba del día 4 del actual, nuestro distinguido amigo el general don Mariano López Tuero nos ha dirigido la siguiente carta:
Córdoba 6 Marzo 1924 .Sr. D. Ricardo de Montis.
Mi querido amigo: Estoy conforme con su  artículo del Diario del 4 sobre los faroles del Santísimo Cristo de los Dolores, pero así como los vecinos de los barrios de la Catedral abrieron una suscripción para colocar en lo alto de la torre una lámpara eléctrica que ilumine nuestro Arcángel San Rafael.
No podría el Diario abrir otra para que los ocho faroles, sin perder su antigua forma, tuviesen luz eléctrica? Y ya que un señor dadivoso ha cerrado el contorno con una linda verja, podría estar dentro la llave de esas luces y encargado del monumento un anciano del Hospital de los Dolores.
Con los fondos recaudados se podría atender a todo, limpieza del Cristo, diminuto jardín dentro de la verja, arreglo de los faroles y pagar por adelantado un año de luz, donde horas en invierno y ocho en verano, y luego recabar del Ayuntamiento la continuación y pago de la luz, por ser obra piadosa y de dulces recuerdos para nuestra ciudad de los Califas.
Si juzga oportuno abrir una suscripción a los fines indicados, puede contar con 50 pesetas, que daré con mucho gusto para esta obra de cristiana poesía. Le saluda con el mayor afecto, su buen amigo Mariano López Tuero. Palacio de Guadalcázar."
Y es el mismo Ricardo de Montis finaliza la columna con la siguiente reflexión:
"Nos parece muy oportuno cuanto el señor López Tuero expone en la precedente carta y le felicitamos por su iniciativa.
A la vez démosle las gracias por la acogida que ha dispensado a nuestro artículo y abrimos la suscripción que propone, la cual será encabezada con las cincuenta pesetas ofrecidas por don Mariano López Tuero."
 Firmado: Ricardo de Montis.

¡Bueno!, pues en medio de todo el embrollo de la verja, se abre una suscripción para poner los faroles con luz.
El resultado de aquella suscripción no se hace esperar, en El Diario de Córdoba del 11 de marzo de 1924 aparece:
Excm. Mariano López Tureo 50 pesetas, Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores 25 pesetas, un hermano de la misma 5 pesetas, otro hermano 5 pesetas, otro idem 5 pesetas, otro idem 5 pesetas, otro idem 5 pesetas , y otro hermano 2 pesetas
En total 102 pesetas
El día 13 de marzo de 1924 aparece de nuevo una nueva reseña en el periódico donde dice que D. Ángel Baquerizo Barranco da 50 pesetas, por lo tanto ya hay 152 pesetas.

Mientras, la maraña de opiniones de la "Verja" seguía...
Muchas fueron las páginas de prensa escrita que siguió con el tema
Periódico La Voz- Miércoles 16 de Abril de 1924
A modo de Árbitros
Sobre un Cristo y una Verja
"Ha apasionado en estos días no solo a la opinión cordobesa, sino tal vez más aún a quienes la informa sobre cuestiones de arte desde la prensa diaria, el juicio de si fue acertada o no la pudorosa mano que esquivando el elogio colocó la verja al Cristo de los Dolores
Quien aplaude tal determinación se fundan en que la cerca protege a la histórica imagen de los agravios de toda índole que venía sufriendo.
A nuestro entender, ni históricamente, ni en el aspecto artístico, se ha cometido dislate, al cercar la imagen, porque como es fácil de ser comprobado, el Cristo tenía una verja que le circundaba cuando fue erigido y el trazado del herraje no es anacrónico , ni desentona con la escultura (....)
Los que se rebelan contra el incógnito donante, alegan que la verja ha quitado visualidad a la plaza donde el cristo se encuentra, colo, poesía....como si únicamente fuera estos puntos dignos de tenerse en cuenta, posponiendo a ellos toda otra consideración (...)
(...) si tales razones se admiten y a más se tienen en cuenta que la verja no se ornato sino defensa de los que han querido dañar repetidas veces la santa Imagen, bien merece a nuestro entender que Córdoba aplauda y elogie la mano que tan recatadamente ha costeado la verja"
Firmado: Un viajero de la Corte

Un periodista, de La Voz el día 23 de marzo con el título "Verja no, verja si" o El Cristo de los Dolores escribe:
"La verja no empobrece ni afea, como alguien ha escrito, sino que realza y embellece con su único oficio al monumento.(...)
(...) Hay que dejar bien determinado que en los actuales tiempos, existe un muy frecuente y general inoculamiento de envejecedores perjuicios pseodoarqueológicos para juzgar (...)
(...) Ni exclusivas que aquí no corresponden, ni nada de recetas doctorales.
De todo ello persistirá el recuerdo de una verja y un tiempo... Después una ausencia de aquella y otro tiempo...Nueva verja, un rumor de trasiego... Y siempre, muy por encima de todo, Y hacia más alto dirigido ¡Padre mío , perdónalos!"
Firmado: Octavio Nogales

La zapatiesta terminó por cansancio y la verja se quedó en su sitio... Como nos suele pasar a casi todos los de aquí, primero lo criticamos, luego nos acostumbramos y al final lo elogiamos. ¡Recordad la que se lió con el cambio del recinto de la Feria!
La verja fue modificada, se puede ver al observar las fotografía antiguas, en un principio la reja estaba hasta media altura de los faroles, y más tarde, la verja está solamente a la altura de las pilastras, como está actualmente.




















No he podido encontrar en que fecha se modificó exactamente, pero he tenido suerte y D. Antonio M.B, amante de las películas de antaño me ha guiado en las fechas donde posiblemente se modificó la verja
Esta es la película "Carceleras" rodada en 1932, como se puede apreciar la verja es todavía alta.


Sin embargo en la película "Brindis a Manolete" rodada en 1947 la verja ya aparece corta, a la altura de las columnas.

Película Brindis a Manolete- 1947
Ya aparece la verja más corta
Por lo tanto la la modificación de la reja estaría entre 1932 y 1947.
La película de "El Cristo de los Faroles" se rodó más tarde, en 1958 y se ve perfectamente la reja actual.

Película El Cristo de los Faroles -1958
Aquí se aprecia perfectamente la verja
a la altura de las columnas
El alumbrado eléctrico tardó en ponerse...
En 1925 aparece un articulo en el que dice que los faroles de aceite están apagados menos dos. Uno que lo mantiene un devoto de profesión Sanitaria, osea, un médico y otro un industrial. Sobre la fecha en que los faroles fueron iluminados con electricidad no he encontrado fecha alguna, solo aparece que los faroles fueron sustituidos en 1984 por otros.


El Cristo de los Faroles no ha tenido mucha suerte a la hora de respetarlo. Ha recibido pintadas, robado varias veces sus faroles y maltratado por gente incívica que no respeta ni lo propio ni lo ajeno.
En la primavera de 1960, el Ayuntamiento de la ciudad, ante el deterioro por corrosión de las potencias metálicas de la imagen, decide cambiarlas por otras nuevas, tal vez en esa fecha es cuando la verja fue modificada, las potencias son sustraídas en agosto de 1981 y reemplazadas por otras, vuelven a "desaparecer" en enero del 2002 y de nuevo son sustituidas.
Durante el mes de diciembre de 1978, en vísperas de la Navidad, los dos faroles frontales amanecen doblados hacia abajo. Pero la agresión más grave se produjo en julio de 1976 cuando amaneció el Cristo sin los ocho faroles.

Foto recogida de Diario de Córdoba

Los días que tardó el Ayuntamiento en reponerlos, el Cristo de los Faroles desgraciadamente perdió toda su identidad.
En 2002 el Cristo tuvo que ser restaurado al sufrir una serie de pintadas y en 2009 en el pedestal situado bajo los pies de la imagen se encontró varios trozos rotos de nuevo se restaura.
De nuevo en 2015 se restaura la imagen y se le hace un procedimiento de limpieza quedando los colores claros impolutos y se refuerza el anillo metálico que une la cruz con el pedestal.

Autor fotografía Carlos Cañaveras

Pero ahí sigue el Cristo de los Faroles, el Cristo de Córdoba, atento a quien pasa por la Plaza y haciéndote parar los pasos frente a él para verlo.


Biografía: La plaza de Capuchinos de Córdoba por Francisco Manuel Pérez García- La Voz de Córdoba Abril de 1924- Marzo de 1924- Enero de 1925- 1933- Diario de Córdoba Marzo de 1943- Noviembre de 1951- Marzo de 1953- Agosto de 1953

miércoles, 6 de abril de 2016

Iglesia Basílica del Juramento de San Rafael

Fachada de la Iglesia




En el mismo lugar del barrio de San Lorenzo, donde apareció San Rafael al padre Roelas se alza una bella iglesia dedicada al Santo Custodio.
La devoción y el culto tienen sus orígenes hacia el siglo XII, tras la primera aparición del Arcángel en el año 1274, cuando la ciudad sufría una gran epidemia de peste, al Comendador del Convento de la Merced, Fray Simón de Sousa; que transmitiera al Obispo Don Pascual, de parte del Arcángel, el siguiente mensaje: 

"Ponga su imagen en lo alto de la torre de la iglesia Catedral y exhorte a todos los feligreses a que me sean devotos y celebren fiesta todos los años; que si así se hace, este contagio cesará de todo punto."

Más tarde, el 7 de mayo de 1578 se aparece el Arcángel al Padre Andrés de las Roelas que le dice:

"Yo te juro por Jesucristo crucificado, que soy Rafael ángel de Dios puesto por guarda de esta ciudad"

Los devotos comienzan a acudir a la casa en la que había vivido el Padre de las Roelas, hasta que en 1610 fue necesario edificar una diminuta capilla en esa casa. 
Según cuentan las crónicas, un veinticuatro de la ciudad llamado José de Valdecañas y Herrera el 2 de septiembre de 1652 propuso a la ciudad que la casa del Padre Roelas, que él ya había adquirido, se convirtiera en Templo y se pusiera a nombre del Ayuntamiento.
En 1655 se constituye la Hermandad de San Rafael y se aprueban sus estatutos. 
La devoción y culto, en progresivo aumento, va a ser el fenómeno que origine el interés por emprender nuevas edificaciones en la casa y lugar de las apariciones del siglo XVI, aunque ello va a llevar consigo cierta tirantez entre Obispado y Ayuntamiento por cuestiones de patronazgo.
Interior del Templo

La ciudad ansiaba ver terminada la iglesia de su Custodio y para ello se formó una Junta para terminar cuanto antes la empresa.
Quiso ésta comenzar sus trabajos con una visita del señor Obispo con la finalidad de exponerle sus proyecto y pedirle la bendición. Cosa que no ocurrió, y en el acta capitular señala:

"Que habiendo ido los señores diputados a hacer la visita se hallaron con la noticia de haberse ido Su Excelencia al Encinarejo de los Padres Jerónimos a divertir, en el interior se prepara su Palacio para los reyes y príncipes que pasan de Sevilla por esta Ciudad de la Corte"
¡Por lo que se ve, la Junta estaba muy mosqueada con el Obispo!
Comenzaron las obras si la visita Episcopal, comenzando sobre 1732 pero terminada pareció pequeña, la iglesia primitiva tenía una sola nave con destacado crucero, cubierto mediante bóveda de planta elíptica.  El presbiterio mantiene la anchura de la nave y planta rectangular; detrás del altar mayor se sitúa un camarín de planta exagonal y a uno y otro lado del presbiterio se abren dos pequeñas sacristías.

Como dato curioso es que se les pidiera a los escribanos, bajo pena de excomunión, a recomendar a los cordobeses que hacían testamento a que dejasen algún legado para las obras del Templo.
Además de las numerosas limosnasse traspasaban deudas para cobrar que una vez cobradas, quedarían para la edificación de la Iglesia; como la de un impresor que cedió más de 500 reales que le adeudaba un tal Belarmino. 
Las joyas también fueron numerosas y hubo quien regaló un carruaje y hasta una jaca.
El mismo Ayuntamiento, además de cantidades en metálico, regaló unos listones de madera que sirvieron en el balcón que ocuparon sus Majestades en la función de toros que se hizo en su honor. También regaló las puertas de hierro que había abandonadas en el molino de la Albolafia y que se utilizaron para hacer los balconcillos de las torres. 
Los médicos y cirujanos de la ciudad costearon un altar a los santos Cosme y Damián que hace mucho tiempo, según el señor Ramirez de Arellano, fueron trasladados a la iglesia de San Agustín donde tienen altar propio.

Solo tardaron 49 años en ampliar la iglesia, hacia el año 1776 se efectuó el proyecto de ampliación de Vicente López Cardera que permitía prolongar la longitud de la iglesia al añadirle dos nuevos tramos a la nave central y dotar al templo de dos naves colaterales, sobre las que se levantarían tribunas. 
Se respeta por tanto la construcción anterior ya que solamente hay que abrir arcos entre la nave central y los brazos de la nave transversal para establecer la comunicación con las nuevas naves colaterales; de esta forma el muro de la antigua construcción se suprime y se sustituye por sólidos pilares.
Se amplía también la primitiva sacristía mediante una nueva y espaciosa sala que rompe, por la derecha, la simetría de la planta y desde el crucero se abre puerta para acceder a ella, terminando las obras en 1806. 


La hermandad de San Rafael aprobó  la construcción de un órgano, que será uno de los ochos que existen en Córdoba, el 25 de mayo de 1845 gracias a la infatigable labor del hermano mayor, Arcadio García. Estrenado tres años después, el 6 de mayo de 1848 sonaba por primera vez en la iglesia del Juramento, un día antes de la celebración de la aparición de San Rafael al padre Andrés Roelas. 
El órgano fue obra de Antonio Pilat, afincado en Sevilla, porque trabajaba para la Catedral hispalense. Con él contactó la hermandad de San Rafael, que le hizo el encargo. 
La mitad del órgano se hizo dentro de la iglesia del Juramento y, el resto, en el taller del ebanista sevillano. 
El paso de los años dejó casi un siglo el órgano inservible, hasta que en 2015, el Cabildo y el templo donde se encuentra han devuelto su esplendor a esta pieza de finales del barroco, que cuenta con más de 1.500 tubos y que habían quedado en muy mal estado. 

Más tarde, en 1855 se le añadió a la iglesia, la capilla del Sagrario y tanto para la primera obra como para la segunda la ciudad aportó recurso, y cuando sólo restaba por realizar la parte de la fachada, pensó la Junta que ésta podía ser levantada a expensas del Conde de la Torre, ya que su abuelo, el Conde del Menado, había pagado la primitiva portada de piedra. 
Éste declinó "el honor y la bondad de la Junta" por estar en aquellos días, construyendo la iglesia de su Villa de Torres Cabrera.

No se aminoraron los ánimos, como medio se acudió a la suscripción en la que tomó parte toda la ciudad. En esta lista figura como primero con la cantidad de dos mil reales, el Arcediano Medina y Corella, fundador del Monte de Piedad.
El proyecto y la realización de la fachada se debe al maestro Juan Antonio Cardera Rojas, los materiales empleados fueron de "alta calidad", la base de piedra negra del arroyo Pedroches y el resto de piedra franca de las canteras de la Mesa y de la Laguna.


Postal antigua de las torres desde patio
Las torres que son gemelas y de seis cuerpos, se separan e independizan la parte triangular de la fachada en el tercer cuerpo, a partir de la cuál su planta es cuadrada. 
Sobre el entablamento de este cuerpo se edifica el siguiente cuerpo que es el cuarto, con balcón corrido que afecta a los cuatro frentes, cerrado por sencillo barandal de hierro que sirve de protección al campanero y donde se ubican las  primitivas campanas. 
Una vez más las esquinas, biseladas, aparecen decoradas con pilastras, mostrando ahora sencillos capiteles compuestos. Originariamente eran dos campanas que fueron bautizadas con los nombres de:
"San Rafael y San Acisclo" con  28 arrobas, es decir 317,49 kg que fue consagrada por el abad del Monasterio de San basilio, D. Sebastián de Herrera.
y  "San Rafael y Santa Victoria" de 24 arrobas, es decir  272,14 kg que fue consagrada por el Obispo D. Agustín de Ayestarán.
Actualmente son siete las campanas de timbre armonioso las que repican en la iglesia, quedando todavía una de la primitiva iglesia.

Las tres estatuas que sirven de remate a la fachada de la iglesia,  representan al Arcángel Custodio y a los dos Patronos, San Acisclo y Santa Victoria fueron realizados el 30 de Noviembre de 1797 por el escultor D. Luis de Verdiguier hijo de D. Juan Miguel Verdiguier, escultor francés, natural de Marsella que se estableció y murió en Córdoba, a últimos del siglo XVIII y que dejó aquí varias obras de las que destacan por su belleza, los púlpitos de la Mezquita- Catedral.

Cuentan que la esculturas realizadas de mármol , contienen reliquias de los Santos Mártires de Córdoba dada por el Obispo de aquellos tiempos D. Antonio Caballero y Góngora contando en un pergamino que se conserva en el archivo de la Hermandad de San Rafael que dice así:

"Autenticas de las reliquias que contienen las tres efigies de piedra bronceada que triunfan sobre la fachada del Juramento de San Rafael.
La una de nuestro Santo Arcángel, la otra de San Acisclo y la otra de Santa Victoria que dio el Exc. e Ilmo D. Antonio Caballero y Góngora Obispo que fue de esta Ciudad con fecha en ella a Veinticinco de Febrero de 1795 "


En el interior de la Iglesia alberga  venerada escultura del Santo Ángel titular de este Templo que fue realizada por D. Alonso Gómez de Sandoval, hacia el 1733 y restaurada por el mismo autor en 1795  su estilo barroco
Como dato curioso esta Iglesia posee una copia exacta de la Sábana Santa, a escala 1:1, de la que reside actualmente en la Catedral de San Juan el Bautista en Turín, al norte de Italia. 



Biografía: La Iglesia del Juramento de San Rafael de Córdoba por  Jose María Torres Pérez- Diario Córdoba: Mayo de 1941, Diciembre de 1954, Octubre de 1955,  Octubre de 1957,  Noviembre de 1973