Córdoba es una ciudad milenaria, apasionante y profunda… Donde sus callejas, balcones y patios guardan increíbles leyendas.

lunes, 24 de febrero de 2014

Leyenda del árbol que Julio César plantó en Córdoba



Se tiene constancia histórica de que el plátano de sombra  fue cultivado desde la época de los griegos y luego por los romanos, quienes seguramente lo traerían a Hispania, como indica la obra "De Platano Cordubensi"

Dos años estuvo Cayo Julio César en Córdoba como cuestor, puesto a las órdenes de su gobernador, éste le encargó que recorriera las comunidades para, en su nombre, administrar justicia.
Se acomodó en el Alcázar donde en aquel momento estaba instalado el Forum Censorium o aduana a la vez que residencia del gobernador.
Cuenta la leyenda que cuando César llegó a Corduba la bella, plantó un plátano de sombra con sus propias manos, en los jardines del Alcázar.
Y que durante la dominación romana, éste se hizo tan frondoso que hasta los poetas como Marcial lo hiciera inmortal en sus rimas...

Tras la muerte del dictador, se creía que en el árbol residía su genio y que su exuberancia era debido a que se  regaba con el vino en señal de aprecio, pues se creía que así crecería mejor.

Hay una mansión en tierras tartesias, 
por la parte en que la rica Córdoba se solaza con el calmoso Betis, 
donde los rubios vellones cobran color por el mineral del lugar 
y vellocinos de oro recubren al ganado hesperio. 
En medio de la casa, abarcando toda la morada, 
se alza un plátano cesariano de tupida cabellera, 
al que plantó la próspera diestra del invicto huésped, 
y empezó a crecer como un brote de aquella mano. 
Su espesura parece que intuye a su creador y señor: 
así de lozano está y busca con sus ramas las excelsas estrellas.(...) 
¡Oh prenda de los dioses, oh árbol del gran César! 
No temas el hierro ni los fuegos sacrílegos. 
Puedes aguardar que los honores de tus hojas sean eternos: 
no te plantaron manos pompeyanas.

(Foto recogida de Internet)

4 comentarios:

Marcos dijo...

Los romanos nos dejaron un gran legado.

Jerusalem dijo...

Marcos, un gran legado y es una pena que en Córdoba no se le ha dado la importancia que tiene.
Un abrazo

Genín dijo...

Que pena el vino que desperdiciaron en regar el plátano... :)
Besos y salud

pilar romero dijo...

En mi casa de Córdoba había sembrado dos plátanos de sombra, uno era tan frondoso y grueso el tronco que cuatro niñas cogidas de la mano, no lo rodeabamos